lunes, 23 de julio de 2012

23 de Julio





Te recuerdo
Sin remolinos
Quieto
Intentando escuchar
en el murmullo
del día
algo que susurre
tu nombre
Sesenta y nueve cumplirías
Pero es tu bebé
hecho de ausencia
el que se lleva
tu aniversario
Tres añitos de luto
le festejo
Camina por la sala
Con sus piernitas fuertes
Sin permitirme
- ni por un instante -
sacarle los ojos
de encima.



jueves, 24 de mayo de 2012

Gatoperro






Mi primera y última gata
El gatoperro
Se murió ayer

La gata gorda
Piti
Guardiana de mis primeras
ansiedades
Herramienta de mis secretos
hoy resueltos

Que tristeza más felina
Pucha
Heladera de pena, siento

Se fue como vivió
En silencio
Con poco alboroto

Me paseo por el día
con las almohadillas mudas
Mis patas de Ninja
en homenaje
En agradecimiento

Me subo al borde
del balcón
e imagino su precipicio
El vuelo que esta vez
no será accidente

Será despedida


Chau vieja.



lunes, 14 de mayo de 2012

Lunes







Este lunes
Este lunes triste
Lunes sin forma
Gelatina de lunes
Este lunes de bocas derretidas
De corazones con tinta
Lunes de mierda
Silencio de Lunes
Lunes de heridas
Calor de Lunes
Lunes sombrío
Argentino
Este Lunes
Lunes de oficina
Este desierto de Lunes
Encallando Lunes
En este océano de Lunes
En este encuentro de Lunes
Lunes de indecisiones
Sin importancia
Lunes
Fragilidad nuclear
Bien de Lunes
Explotando de Lunes
Inmóvil de Lunes
Lunes de poco amor
De poquísimo amor
De Lunes
Congelando
La mirada de Lunes
Durito de Lunes
Como soldado inglés
Estatua de Lunes. 





viernes, 4 de mayo de 2012

Las manos







Las manos enormes
Finas
Las manos señalando algo y
ocultándose
Saliendo a dar una vuelta
por el cuerpo
Por el aire del cuerpo
Me siento a mirar
sin romper el equilibrio
Meto los ojos en un
sobre
y los envío a mi nombre
Dos manos enormes
que volverán a volar  
por la sala
cuando se abra el pasado
aún sin estrenar




martes, 1 de mayo de 2012

Salvar






La tarde está acá
el día del trabajo
en el trabajo
No miro los lugares
vacíos alrededor
Las sillas sin gente
me inquietan
aunque en realidad
me siento más cómodo así

En los pequeños silencios
Sonoros para mi
soy algo más fuerte

Extraño a mi viejo
los días como hoy.

Afuera llueve
y parece como si el mundo se fuera a acabar

Me apuro a salvar
el documento
para que algo de todo esto
sobreviva.



viernes, 20 de abril de 2012

Lucrecia





A veces sueño que Lucrecia
viene a visitarme por la noche
Se pone a los pies de mi cama
y me da charla durante un buen rato
Me pregunta por mis cosas
Si sigo en contacto con su hermano
con su madre
Yo le digo que no
Que ya me gustaría
pero que la distancia a veces tiene esas cosas
Que cuando te vas
hay silencios que no resisten
Me doy cuenta que esto último que digo
la entristece
Pero es muy tarde
y sabe que el sueño no puede durar mucho más
así que se apura
Me cuenta sus cosas
sus viajes por la muerte
luminosos y rápidos
Las visitas invisibles
Esas bromas que hacen los muertos
Me río un poco
Aún es una nena de doce años
Tenés canas, me descubre
Voy a cumplir 37, ¿qué querés?
Ya no podrías ser mi novio
tenés cara de viejo
La miro con cara de padre
con cara de viejo
Pienso
podría jugar con Nicolás
Ella me descubre el pensamiento
y en vez de ponerse a llorar
elige desaparecer.



lunes, 20 de febrero de 2012

A Luis Alberto Spinetta





Es un día tan triste

La lágrima sobre el diamante

se supone

El plástico del cd astillado

en su propia existencia limón

prueba del paso inevitable

y certero

La huella ácida

camino de Caronte

Adentro del ojo

la melancolía niega toda verdad

y se sujeta

La lágrima resiste:

no es mi padre

Afuera pasa el día de los hombres

La jornada trivial

Las repeticiones

Conozco la sensación

de ver morir a un gigante

Dormir el abandono en la altura

volando a casa

y no llegar

siquiera

a acariciar ese escondite

La ausencia ahora

es esta voz mil veces más mía

Palabras repetidas sin guirnaldas

Frases cerradas

aunque huérfanas del eco creador

Símil bahión

que no significa nada

pero igual ilumina

Amputada la melodía

no corrige el rumbo

Se ubica en un espacio sin padre

Pedazos de sonido

esparcidos sobre la vida

La herencia desordenada

El obsequio disperso

Rompecabezas

La última ironía

de Perseo

que elige la verdad

a la tierra.










jueves, 8 de diciembre de 2011

Partes para un hijo




Cuando te vuelva a mirar

y seas diez

veinte años más

y la experiencia te confunda

como a mi, ahora

Cuando no te alcancen

los laberintos

y seas acá

o en otro país

pero seas vos

Mi rubio

con esa cara de quererte

que ya te quieren

Cuando te falte

o sólo consigas de mi

una sombra

Cuando no tengas

o no quieras

o elijas negarme

Porque hay que negar hijo

Para aprender a querer bien

hay que aprender a negar

casi todo

Y ese dolor primero

ya lo verás

Ese dolor

después se transforma

La luz es más intensa

Yo la veo ahora en tus ojos

Mis viejas disputas

mis abandonos

Todo mudado

en este amor torpe pero brillante

A borbotones

Apresurado

De hoy

Cuando te mires al espejo

y sólo encuentres

la herencia en vos mismo

Está bien

Es lo que tiene que pasar

El tiempo

se ocupará de resolver

esas soledades

Uno a uno

nos irá poniendo en tu cara

para que cuando te mires

puedas vernos

Y

dentro de muchos años

Cuando descubras

la otra verdad

adentro de la la verdad

Cuando el padre

se haya esfumado

y se revele el hombre

Ese día

Hijito mío

vas a ser más libre.




Lectura para mi juventud




El canto que arrastra

Templa

Será de mañana

Bolaño y su Flandes

Andino

Este Madrid de sol

Y secretos.






jueves, 1 de diciembre de 2011

Herencia




Mamá se sentó

y la televisión gritando

alma amordazada

aquella

Maniatada

borracha

Mezcla triste en el humo

azul

Chesterfield

de tardes vacías

Mamá se sentó

y paralizó la niñez

Fantasma plateado

en la mesa

de siempreluz

observo

ahora

mientras repito calcando

copiando el simulacro

muriéndome

igual de cáncer

de mamá de páncreas

de terapia intensiva

tumor del tumor

del tumor

extirpado

maligno como una vacante

como un abrazo

vacío sin cuerpo

atávico y en el humo

azul

la misma mezcla

orbitando

las estancias más frías

las manitos así

apretadas

que no se vuele

hechas de hielo

sin aire

nueces cerradas

como un ataud

cae sobre la tierra

se parte

y se pierde la herencia.





viernes, 18 de noviembre de 2011

Desaparición




Más chico

que la estatua del tipo ese

que es piedra de hazañas.


Más chico

que el libro abierto

en ese verso,

clavado en la emoción;

sangra inteligencia

y así noquea.


La sensación de vigilia

nos mantendrá a tientas

pero con vida

en el mundo negro.


Más chico

que el recuerdo de mi club

aquel día de lluvia.

Los pantalones rotos

en las rodillas,

el jogging nuevo herida de mi vieja

y su esfuerzo subrayado,

ahora impostura.


Un guante de sastre

la maternidad.

Recuerdo dulce, recuerdo lácteo

el joven decrece;

el niño ahí

el niño panza,

ahora es todo bolsa,

miedo líquido.


Más chico

que el temblor éste

mientras afuera

la lluvia.


Llegando a la desaparición

fálica de un encuentro,

no somos ni siquiera memoria.











viernes, 11 de noviembre de 2011

Nada me guía




Fuera de mi

el juego que conjuga la novedad y la rabia.

Exceso de prudencia,

el silencio y las piernas cruzadas

encierran la casualidad

que pretende ser resuelta.


Nada me guía.

Todo se intuye.








lunes, 31 de octubre de 2011

Muerte de un animal

El campo, a esas horas, es una enjambre manso de soledades. Los árboles allá; agrupados y silenciosos, los perros echados con la panza en el fresco y la casa al fondo; un islote en medio de un océano vasto y frondoso que se acaba dónde la vista no alcanza a ver. Ni el rumor del pueblo en la distancia sugiere un pueblo. La ruta después del camino de tierra, más allá del portón de madera y hierro, ni siquiera silba.

Bajo el ombú, la jaula oxidada vence al animal y no lo vemos; un amasijo marrón que arrasa con el conjunto de exactitudes y lo altera afeándolo levemente, una miga rugosa hundiéndose en un vaso de agua.

En la cocina el hombre observa por la ventana. El rifle apoyado sobre las rodillas no reluce. El gesto del hombre se presenta aséptico y ausente; ojos vacíos para otear al animal que ahora se mueve.

Las moscas alrededor de la cabeza santifican al bicho, una corona de desgracia que revolotea agitando la quietud y haciéndola incluso, un poco más tensa.

La pava chifla y el animal se incorpora. El sonido del vapor a presión y el movimiento del rey coinciden en una misma alarma con su inmediata consecuencia. Aunque no es una advertencia real ya que el grito de la casa es mudo y el animal demasiado viejo para escucharlo.

El hombre mira a la bestia. El pelaje apoliyado y roñoso, y una parva indefinida de años acumulados en los mazacotes de pelusa percudida. La fuerza justa para estirar la cabeza y bostezar con la boca inmensa y podrida; la boca de un anciano.

El hombre respeta a ese animal, en secreto. Añora a la bestia, eso sí, pero no la culpa, más bien todo lo contrario. Los años de encierro con el campo ahí nomas, la libertad detrás de los hierros que nunca llegó a comprender; los pasos cortos en ida y vuelta, en redondo, hasta caer exhausto de incomodidad. Día tras día, año tras año, venciéndolo hasta transformarlo en esa idea; en la proyección física de una realidad que parece pero no es.

Y aquí, el remordimiento del hombre y su conciencia, la culpa merecida. Tan viejo el monstruo y tan encerrado, exacto a su simulacro; aunque algo más triste, más abatido.

Apoya el rifle en el suelo y agarra el mate. Acomoda la bombilla en la yerba, echa el agua caliente y en el aire se dibuja un fantasma de vapor que no dura; luego chupa.

El cristal de los ojos se humedece.

No mira el reloj. Toca la esfera redonda y el frío suave y abombado del tiempo parece chistarle que no hay espacio para más demoras, que ya debería estar saliendo.

Levanta el arma del suelo; no duda, y comienza a caminar hacia la puerta. Quince pasos firmes y encorvados; sale al rellano. Los perros lo reciben a los saltos. Se los saca de encima pero sin palabras. Lo hace con la contundencia de ese andar decidido; los clava sobre la tierra y los deja ahí, mirando en blanco y negro su silueta alejarse en brioso desfile, en marcha corajuda hacia no se sabe muy bien qué valentía.

El monarca lo espera de pie; erguido, el pecho hacia afuera y la vista al frente, y mientras el hombre avanza el animal va ganando en envergadura; recuperando con cada paso parte de esa majestuosidad abandonada en el baúl de la memoria.

Frente a la puerta de la jaula el hombre echa un último vistazo a su cautivo.

Desde dentro, la bestia observa a su captor y no hay rencor en el gesto.

El hombre saca una llave herrumbrosa de su bolsillo y destraba el encierro. El animal no se mueve.

Abre la puerta. Entra.

El animal da dos pasos hacia el hombre.

El hombre levanta el rifle.

El León se agazapa; aunque nunca sabremos si lo ha hecho para atacar o en señal de renuncia.

En el pueblo se escucha el disparo. Revuelo de pájaros.

La puerta de la jaula está abierta. Los perros ladran.

Un animal acaba de morir.

Recostando sobre la hierba, el otro animal mira una puerta abierta y no calza en ese símbolo, ningún tipo de libertad.






martes, 27 de septiembre de 2011

Casa compartida II




-¿Querés un café?

-Venga…

-¿Azúcar?

-Dos, por favor.


Nos sentamos a la mesa

de la mañana, sin análisis.


Todo está bien.




lunes, 19 de septiembre de 2011

Casa compartida




En la heladera

la leche sigue en su lugar.

No se ha tocado nada aún.


Pasarán días

antes que el efecto de ocupación

se convierta en bienvenida.


Callo mis pretensiones,

las enmudezco sentándolas en un sillón

que ahora

comparto en propiedad.


La casa acepta la llegada.

¿Desde cuándo los muebles saben reír?


Me saco las zapatillas

y tímido, las huelo.


A partir de hoy

mis olores pasarán a deliberación

de la mayoría.











lunes, 12 de septiembre de 2011

Caras




Pienso en caras.

Con todas las chicanas y dobleces;

puertas.

resumen del contenido al que me dirijo;

gestos inconcientes de un cerebro.


Las caras condicionan mi dicción.

Mi pensamiento se ajusta a las muecas que lo reciben.

Pienso mal.


Pienso en caras.

viernes, 2 de septiembre de 2011

En el asado




En el asado.

Vivimos en ese crepitar.

Nos sienta a la mesa.

Nos cubre el apellido

y el tizne; la brasa explota,

chispas.

Vino para los grandes,

los chicos corren por ahí.


Hablamos nuestros casi cuarenta,

nuestra reciente orfandad.

Lo hacemos con el silencio

que es la palabra mejor hecha.


Llega la carne

Perfecta

En su punto.


Se abre el apetito de familia.

Mañana me subo a un avión.





miércoles, 31 de agosto de 2011

El archivo del exilio





Cajas y cajas de memoria borrosa.

Clasificar el lugar del que se ha salido

mientras se desentiende

el sitio del que uno no es.

En esos idiomas paralelos;

un tu, pozo hondísimo

en el que el vértigo afloja las piernas.


Calles pegoteadas, ¡cómo cuesta

llevar un camino recto, amigo mío!

El paso no termina

de ser del todo propio,

por eso pesa más.


Hay tantos cielos

y tantas tierras en el mundo;

parajes que nos despertencen,

que nos descorresponden,

que sólo se vuelve a casa

cuando la mirada renuncia del exterior

y uno encuentra los ojos de adentro.


La casita del exilio es el pasado

pero como los parques más verdes,

a veces no se puede pisar.


Llénese de aire el pecho, compañero

y airee la nostalgia;

la pena será esa camisa con botones

que a veces tendrá que arrancarse

a lo increíble Hulk.


Y siga viviendo en usted,

sea orgulloso y solitario;


el único habitante del país de su nombre.






sábado, 23 de julio de 2011

Feliz sábado

Este sábado caluroso

cumple tu día

reemplazando tu cuerpo ausente

por un cielo, en apariencia,

democrático.


La tarde confusa

te ubica sobre las cenizas y las cabezas,

coronando la vida de los otros

y la memoria.


Yo te saludo

como se saluda a los invisibles;

puertas para adentro-

una vela encendida en el secreto.


Piloteando una sonrisa en esta mueca triste,

no parece pertenecerme este festejo.


Feliz sábado, revoleo por la ventana.

Y no te llega.



Y no me siento mejor.




martes, 28 de junio de 2011

Tandarica




Nos sentamos en una mesa

a debatir el futuro de 450 pibes

entre bostezos y nervios.

En reuniones como ésta

suele haber todo tipo de perfiles.

Están los que atan la tanza al anzuelo

sin que los vea nadie.

Están los que cargan el arma arriba de la mesa.

Están los farmacéuticos de espíritu

y los mercenarios que tienen un precio

tatuado en la frente.

Están los románticos que perdieron el romanticismo

y sólo les queda la pose.

Están los que saben de lo que hablan

y están los que saben mucho de lo que hablan.

Los que no saben nada; nada

de nada de nada, suelen ser los más simpáticos.


Yo estoy en el borde de la mesa,

invisible pero en mi camisa.

Me miro en el espejo de refilón

y veo un payaso triste.

Me como una medialuna

intentando no hacer demasiado ruido.


Pienso en los 450 pibes aún sin cara

y en lo que les espera.


16 leones para 450 gacelas. Y un payaso de árbitro.


Saco un Tandarica y me desplomo contra el suelo.

Me rompo tres costillas y me jodo la clavícula.

Nadie se ríe.


Me levanto y me siento a terminar mi café

aunque no puedo respirar bien.


Se te corrió la pintura,

payaso pelotudo…


Es así, respondo; la lágrima negra del payaso triste.


Todos se ríen.